Muse, más fuerte que nunca

Haber vendido más de 15 millones de discos y deslumbrado a fans con descomunales producciones en sus giras los últimos años es algo que Muse pone en segundo término ahora que alista, para junio, el álbum Drones.

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Haber vendido más de 15 millones de discos pasan a segundo término para Muse/FOTO: AGENCIA REFORMA

Luis Carrillo
Agencia Reforma
MÉXICO, DF

Haber vendido más de 15 millones de discos y deslumbrado a fans con descomunales producciones en sus giras los últimos años es algo que Muse pone en segundo término ahora que alista, para junio, el álbum Drones.

Lo realmente importante para el trío inglés es sentir la misma energía y pasión que experimentó en sus primeros años, como cuenta en entrevista Chris Wolstenholme, bajista.

“Estamos más fuertes que nunca. Aún hacemos muy buenos discos y hemos estado juntos mucho tiempo. Hay grupos que han ido y venido en el periodo en que hemos lanzado siete álbumes; nosotros seguimos aquí y somos relativamente jóvenes.

“Cuando teníamos 20 sacamos nuestro debut, así que creemos que aún tenemos años por delante. Hoy somos una unidad fuerte y en gran momento”, expone.

Los tours para promover los discos más recientes, The 2nd Law y The Resistance, incluyeron 107 y 145 shows, respectivamente.

Chris, de 36 años, casado desde hace 12 y padre de seis hijos, ya vivió en carne propia las secuelas de la fama, al grado de poner en jaque su vida.

“Lo más difícil es mantener los pies en la tierra. En gira, pierdes el sentido de la responsabilidad porque sientes que estás en un gran festejo, das conciertos y todos te adoran. Ir de tour con otras personas puede ser muy peligroso: hay tentaciones, drogas, alcohol, todo.

“Aunque muchos te dicen que eres brillante, nadie lo es tanto. Todos somos seres humanos iguales. Hemos tenido mucho éxito en vivo y nuestros discos siempre se han vendido bien, la gente disfruta los shows, pero no somos la banda de rock más grande. Es bueno saber que lo que hacemos alegra a muchos y eso debemos apreciarlo, pero no queremos volarnos la cabeza”.

Mientras Muse producía The Resistance, hace seis años, Chris estaba literalmente sumergido en alcohol.

Daba embriagado algunos conciertos, pero sin cometer errores. Mostraba sobrepeso, buscaba botellas de vino en las madrugadas, sufría su peor depresión y a los 30 años enfilaba rápidamente hacia el mismo destino trágico de su padre.

“Llegó a ser una situación de ‘detente o muere’, fuera de control. Es parte de la historia de mi familia: mi padre murió a los 40 tras un gran problema con el alcohol, y al cumplir 30 vi que no estaba nada bien.

“En tus 20 te sientes invencible y durante un tiempo tu cuerpo soporta todo, pero luego copa tu cabeza y tus emociones y va retorciendo tu manera de pensar. Yo llegué al límite”, admite.

Fue la misma música la que lo alejó del agujero en que se metió.
“De algún modo (la música) me salvó. Bebía todo el tiempo, y cuando paré, me sentí miserable, un gran vacío. Quise reemplazar esto y me enfoqué en la música como nunca antes, porque es algo que te da esperanza, te hace evadirte del mundo.

“En cierto modo, los problemas se esfuman con la música. Hoy soy mucho más feliz, me siento cómodo y tal vez hasta soy más sociable que cuando tomaba”.

Con Matt Bellamy (voz, guitarra y teclados) y Dom Howard (batería), Chris, quien fue asistente en una tienda de guitarras, se presentará en el Palacio de los Deportes los días 17, 18 y 20 de noviembre.

“Sólo puedes decir que eres la banda más grande del mundo cuando lo has sido durante 30 años”.

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